Agroveterinaria Martín Pescador

Belgrano 2749
(8300) Neuquén
Patagonia Argentina
Tel.: (+54 299) 446 8222


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Cartilla informativa para una tenencia responsable de mascotas

Los cachorros estarán listos para entregar cuando se cumplan los siguientes pasos:

a) Tener 45 días de vida como mínimo.
b) Plan de vacunación iniciado.
c) Desparasitación correspondiente a la edad.
d) Corte de cola (si el estándar de la raza lo requiere)


Primer paso para nuestro cachorro.

Lo primero que debes hacer es colocarle un nombre apropiado a tu mascota.

Es normal que el cachorro al conocer su nuevo hogar le asuste todo y sea un poco desconfiado, dale tiempo y seguridad. Desde el instante que llegue a casa le puedes dar algo de comer y agua para que entre en confianza.

Tu cachorro debe de tener su propia cama, donde no entren corrientes de aire y retirado de los lugares húmedos. La cama debe ser del tamaño apropiada dependiendo la raza.

Normalmente el cachorro llora durante los primeros días, cuando lo haga no salgas a calmarlo, porque siempre que te vea va a llorar, una posible solución es ponerle una botella de agua tibia envuelta en una manta o una bolsa de agua caliente y un reloj, para que el sonido y el calor le dé la sensación de compañía.

Es importante que el cachorro tenga el plan de vacunación completo, antes de que empieces a sacarlo a pasear, ya que en estos sitios de gran afluencia de otros caninos se presentan virus, que pueden enfermar a nuestra mascota si no tiene las defensas necesarias.
No bañar al cachorro, hasta que él medico veterinario termine con el plan de vacunas.


Alimentación

Los cachorros necesitan de 3 a 4 comidas al día al principio, acompañado con leche maternizada para perros, recomendamos “Perrolac”. A partir de los 6 meses necesitan sólo 2 comidas.
De la calidad del alimento balanceado que utilices depende la porción de alimento, verifícalas detrás del empaque.

Deberá comer únicamente alimento balanceado recomendado por el veterinario, evitando el cambio brusco de marcas, ya que esto provocaría trastornos digestivos.

Es conveniente darle la comida a la misma hora y en el mismo lugar todos los días, el agua fresca es de vital importancia, renovála las veces que sea necesario.

Los huesos de pollo u otros pequeños y afilados son peligrosos.
No es conveniente alimentar a tu perro con golosinas, papas fritas, chizitos, grasas y galletitas.

Tu cachorro quemará una cantidad asombrosa de energía durante los primeros meses de vida, por lo que es importante asegurarse de que recibe la alimentación más equilibrada. Piensa que tu perro crecerá tanto en su primer año como un niño en sus primeros 14 años. Cada raza tiene una velocidad de crecimiento, por lo que la nutrición que elijas debe ajustarse a la especie y el tamaño. Elegir la mejor alimentación es la clave que le permitirá llevar una vida larga y saludable, por lo que sería una buena idea comentar la dieta con tu veterinario, el criador o en tu tienda de animales.

El desarrollo y el crecimiento de los cachorros de algunas razas se completan el primer año de vida, por lo tanto este periodo es de una importancia vital y marcará su futuro en todos los aspectos; la alimentación es uno de ellos. Durante estas 52 semanas necesitará satisfacer las necesidades nutricionales de la manera más equilibrada posible para conseguir un desarrollo satisfactorio de las funciones vitales, unos huesos y dientes fuertes, una buena visión y un pelo sano y brillante.

En momentos determinados de esta etapa necesitará hasta el doble de nutrientes que un perro adulto. Las necesidades calóricas de los cachorros disminuyen gradualmente hasta las necesidades de un perro adulto en un tiempo que depende de cada raza, de manera que entre las 6 y las 8 semanas requieren hasta tres veces más que las de un adulto. Cuando el cachorro tiene 16 semanas, la cantidad anterior disminuirá.

El crecimiento del cachorro es muy rápido, de manera que la alimentación deberá ser muy específica para proporcionarle la nutrición necesaria y adecuada para formar una estructura ósea fuerte, unos buenos músculos y suficiente energía para crecer. Los estudios que se ha realizado demuestran que la comida de los cachorros debe ser rica en calorías y en nutrientes esenciales, como los aminoácidos, que forman las proteínas, el calcio y el fósforo.


Una dieta correcta y equilibrada

Si la dieta que proporcionamos a nuestro cachorro es completa y equilibrada no es necesario añadir ningún complejo vitamínico. Es más, se ha demostrado que el exceso de ciertas vitaminas puede ser tóxico, y que, por ejemplo, el abuso de calcio, fósforo y la vitamina D puede alterar el desarrollo de los huesos.

Para saber qué tipo de alimento proporcionamos a nuestro cachorro deberemos fijarnos en las etiquetas de los envases. Las etiquetas poseen el análisis garantizado de los niveles mínimos de grasa bruta y los máximos de fibra bruta y humedad. La etiqueta también debe indicar si el alimento es apropiado para todas las etapas de la vida (gestación, lactancia, crecimiento y mantenimiento adulto) o sólo para una etapa concreta.

Si el producto no proporciona una nutrición equilibrada y completa la etiqueta debe indicar que no se debe administrar como única fuente de alimento, o contener alguna información similar. Por ejemplo, los snacks que damos al cachorro como premio no son alimentos completos y además tienen muchas calorías, por lo tanto no los debemos administrar como alimento único. También debemos asegurarnos que los alimentos se hayan sometido a estudios y controles. Si no encontramos la información deseada en la etiqueta del producto consultaremos con el veterinario.


Su espacio para comer

El espacio del que dispondrá el cachorro para comer deberá ser siempre el mismo; deberá estar en un lugar de fácil acceso, y que no sea de paso para que el cachorro coma tranquilo. No cambiaremos esta ubicación a no ser que sea necesario.

Es importante que mantengamos siempre los recipientes limpios, que estén sujetos o pesen para que no vuelquen con facilidad y que tengan debajo una alfombra o papeles para facilitar su limpieza. Deberemos tener especial esmero con el agua y procurar que no le falte, y que esté siempre limpia y fresca.


Con qué frecuencia debemos alimentarle

Entre las seis y las ocho semanas de edad le alimentaremos tres veces al día. Retiraremos el recipiente al cabo de 20 minutos aunque se lo haya comido todo en dos o menos. Este procedimiento es muy importante para su educación. A los seis meses empezaremos a darle de comer dos veces al día hasta que se haga adulto.

Es importante que controlemos que no alcance sobrepeso, así que consultaremos las raciones adecuadas en las bolsas de los alimentos, ajustaremos las cantidades y, si es necesario, pediremos consejo al veterinario. Debemos saber que el estómago del cachorro no debe sobresalir y que hemos de poder palparle las costillas.

Puede que con el cambio de hogar, el cachorro sufra trastornos leves que le produzcan problemas digestivos, así que, aunque es mejor no cambiarle la dieta, si no queda más remedio lo haremos de manera progresiva durante 7 ó 10 días y de la siguiente manera: Primero mezclaremos un poco de la nueva comida con la habitual, e iremos aumentando esta dosis a medida que, también durante diez días, disminuyamos la dosis de la habitual. Este proceso es especialmente importante en el cambio de comida enlatada a comida seca.

Con cachorros no destetados o razas pequeñas a veces es necesario humedecer el alimento con un poco de agua para facilitar su ingestión. A medida que crezca podemos disminuir la cantidad de agua o mantenerla.


Qué no debemos darle

No le daremos nunca agua muy fría porque puede hacerle daño.
No le daremos huesos. Podría atragantarse con ellos o rasgarse la garganta, el estómago o los intestinos.

Tampoco le daremos restos de comida. Podría adquirir un mal hábito si lo toma como un capricho, y le podría producir obesidad ya que son ricos en calorías.

No le daremos comida mientras nosotros estemos comiendo en la mesa, ni permitiremos que nadie lo haga ya que podría acostumbrarse a pedir o a sacar la comida de la mesa.

No le daremos comida de gato ya que, como es lógico, esta comida está exclusivamente destinada a las necesidades del felino y no a las del cachorro.

Durante el adiestramiento es importante premiar al cachorro con un pequeño dadito de salchicha, si actúa correctamente y obedece.


Guía de cuidados para el cachorro

Los primeros días que pase el cachorro contigo le marcarán para siempre, por lo tanto, asegúrate de que le das todo tu afecto y atención. Al principio, el animal estará un poco inquieto, por lo que es mejor llevarlo a casa cuando no haya demasiada gente. Dejálo explorar su entorno pero no le dejes solo durante mucho tiempo. En su primera semana, puede presentar un sentimiento de nostalgia debido a la separación de su madre y gimoteará constantemente. Si éste es el caso, mimálo un poco y consolálo, pero no le permitas entrar en tu cama: es una mala costumbre que, posteriormente será difícil de quitar.


Construyendo un hogar

El cachorro necesitará una cuna de mimbre o una cama para perros en un lugar caliente y sin corrientes. Una opción es poner una caja de cartón en un rincón para preparar una cama cerrada. Añade algún material para la base que sea cálido y lavable, como una manta o toallas viejas, así el perro tendrá un lugar acogedor. Respeta la privacidad y el espacio del can. No te acerques a él y lo alces sin más, dejalo que venga por sí mismo. No dejes que los niños le molesten o se burlen de él y, sobre todo, nunca le envíes a su cesta cuando se haya portado mal, porque de esta forma asociará ese lugar con un mal comportamiento y un posterior castigo.


Elementos esenciales para tu cachorro
v Un recipiente de agua y otro de comida.
v Un alimento nutritivo y específico para su etapa vital.
v Leche maternizada Perrolac
v Una cuna o cama.
v Cepillo y peine.
v Collar y correa. Medalla identificatoria
v Champú, acondicionador.
v Juguetes seguros y de calidad para masticar que faciliten la dentición.


Alzar a tu cachorro

Intenta resistirte a la tentación de tomar al cachorro constantemente porque su pequeño cuerpo es muy delicado. Cuando lo hagas, sigue estos pasos:

Coloca una mano sobre su parte posterior y otra bajo el pecho.
Levántalo con ambas manos.
Mantenlo junto a tu cuerpo para que se sienta seguro.


Entrenamiento en casa

Comienza el adiestramiento de tu cachorro en casa desde el principio. Establece una rutina regular de alimentación y sacálo de paseo con frecuencia para que haga sus necesidades, especialmente cuando se despierte. Si lo ves caminar en círculos o gimiendo cerca de la puerta, son signos seguros de que necesita salir al exterior rápidamente.

Cuando haya hecho sus necesidades, asegúrate de alabarle. Desde luego, pueden producirse accidentes, pero cuando suceda no le levantes la voz; tampoco es conveniente que le pegues o le frotes el hocico en sus excrementos. Es demasiado joven para relacionar las reprimendas y los excrementos y, simplemente, sentirá miedo y confusión. Cuando termine, sácalo fuera rápidamente y felicítale.


Cepillado y baño

El cepillado regular es esencial para los perros jóvenes, ya que no sólo elimina el pelo muerto, la suciedad y los parásitos, sino que también estimula el aporte de sangre hacia la piel, con un pelaje de aspecto más sano y brillante. Haz que el cepillado se convierta en una experiencia agradable y aprenderá rápidamente a quedarse quieto o sentarse sin hacer ruido, algo que también ayudará cuando visites al veterinario. Usa un equipo especial para el cepillado del perro, no tu viejo cepillo sin púas. En tu tienda de animales te podrán aconsejar sobre el que mejor le convenga a tu perro, según su raza.

En cuanto al baño, hazlo sólo cuando lo necesite. Demasiados lavados pueden eliminar los aceites esenciales de la piel, haciéndola más mate y menos impermeable al agua. Para bañarlo, usa la bañera o la pileta, algo de agua templada y un champú de calidad. Frota su cuero cabelludo a medida que viertes el agua sobre él. Echa suavemente el champú y enjuaga. A continuación, lávale la cabeza, procurando que no le entre agua en los ojos y oídos. Enjuagálo bien y frótalo con fuerza con una toalla. Cuando haga buen tiempo, puedes dejarle fuera para que se seque por sí solo; de lo contrario, seca el pelaje en un sitio cálido. Asegúrate siempre de que tu perro está completamente seco o, de lo contrario, se enfriará.


Dentición y masticación

Para ayudar a que salgan todos los dientes y deje de morder los muebles, tu cachorro necesitará algún objeto indestructible como puede ser un hueso de goma o una pelota para masticar. Asegúrate de que estos productos tengan el tamaño adecuado para que no los pueda tragar. Evita los huesos de verdad, ya que pueden astillarse y asfixiarle. Juega con tu perro y su mordedor: dáselo en cuanto comience a morder un objeto 'prohibido' diciéndole firmemente 'No'. Acuérdate de felicitarle cuando mastique su propio juguete.

Para controlar el sarro y la placa dental, es aconsejable nutrirlo con un alimento seco, ya que le ayudará a aflojar los dientes de leche y acelerar así el proceso de dentición. Si la boca de tu cachorro es muy sensible, ablanda la comida sumergiéndola primero en agua. Es importante que este alimento seco sea completo y equilibrado, que no necesite suplementos extra y que no lleve ningún potenciador del sabor.

No hay que olvidar que el alimento seco puede parecer, a primera vista, más caro. Cuando calcules el coste por día, verás que, en realidad, es muy económico. Si tu perro muestra una falta de apetito persistente durante la dentición, consulta con el veterinario antes de cambiar de alimento.


Atención sanitaria

La correcta atención sanitaria debería comenzar inmediatamente y continuarla durante toda la vida del animal. Al igual que la dieta y el ejercicio, el cuidado del cachorro implicará controles y visitas periódicas al especialista.

Los cachorros son susceptibles a cualquier enfermedad contagiosa, por lo que es aconsejable realizar una visita a tu veterinario. Las primeras vacunas se administrarán ya a las 6-8 semanas de vida. Para una protección completa, deberás volver al veterinario para que éste le administre varias inyecciones.

Acostumbra al perro a ser tratado y hazle tú mismo los controles periódicos. Comprueba sus ojos, orejas, boca, patas, uñas, piel y pelaje. No dudes en consultar a tu veterinario si observas algo fuera de lo normal.


Dieta y ejercicio

La dieta y el ejercicio son vitales para el bienestar de tu cachorro. Al ser muy juguetones y enérgicos, debes asegurarte que realizan el ejercicio adecuado. La cantidad exacta de ejercicio variará, naturalmente, según la raza y es el veterinario o el criador quién debe aconsejarte sobre el tema.


Cómo detectar enfermedades

A menudo, puedes pensar que tu cachorro no se siente bien y una rápida visita al veterinario te ayudará a confirmar que algo no marcha correctamente. Deberás buscar los signos siguientes de una posible enfermedad:

Pérdida de apetito y rechazo del agua.
Pérdida o aumento de peso súbitos; baja de peso gradual prolongada.
Lentitud o rechazo a jugar o hacer ejercicio.
Micciones demasiado frecuentes o escasas.
Heces con sangre o blandas, sin forma; diarrea.
Vómitos persistentes.
Salivación excesiva o respiración irregular.
Pelo sin brillo.


Entrenamiento básico

A nadie le gusta un perro desobediente e incontrolado, por lo que cuanto antes comience su entrenamiento mejor. Muchos entrenadores profesionales recomiendan una clase temprana de obediencia para facilitar el proceso. Una de las primeras cosas que deberás enseñar a tu cachorro es a reconocer su nombre. Utilízalo con tanta frecuencia como puedas para llamar su atención: cuando le felicites y cuando le das de comer. Pronto aprenderá a responder a su nombre cuando le llames. La repetición es importante cuando se entrenan cachorros. Y recuerda que debes tener paciencia. Aquí tienes algunos trucos para el adiestramiento:

Sigue una pauta de dos sesiones de entrenamiento cada día, de 5 minutos de duración.
Para evitar la confusión, usa el mismo tono y palabras para ciertas órdenes. Ponte serio, para que tu cachorro aprenda que debe tomarse el entrenamiento en serio.
Si pierdes la paciencia, tu cachorro lo percibirá y el entrenamiento será más difícil. Intenta estar calmado.
Nunca golpees a tu cachorro, ni le levantes la voz. Usa los mismos elogios cuando proceda y un firme 'No' cuando debas corregirle.
Termina las sesiones de entrenamiento con un comentario alegre.
Acostumbra a tu cachorro a llevar un collar blando desde el principio. Después de un tiempo, añade una correa corta y ligera y déjate llevar por él sin tirar de ella durante algunos días. El objetivo es acostumbrarle a caminar junto sin que tire. Si corre, o se retrasa, un suave tirón es todo lo que deberás hacer. Quédate cerca de él para que no sienta deseos de soltarse.

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